Seleccionar página

Colesterol, controlado.

El pasado 19 de septiembre se celebró la primera edición del Día Nacional Contra el Colesterol (DNC), donde distintas entidades como la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) y el Instituto Flora, realizaron actividades lúdicas y divulgativas, por distintas ciudades de España, con la finalidad de concienciar y sensibilizar a la población sobre la problemática de tener niveles altos de colesterol en sangre.

En la actualidad, 14.5 millones de españoles presentan hipercolesterolemia, pero sólo a una de cada 3 personas le preocupa sus niveles de colesterol, y más de la mitad de la población española lo desconocen. Estos son los resultados mostrados en el estudio demoscópico “¡Conoces tu nivel de colesterol?, realizado por el Instituto Flora. En este mismo estudio, se revela que el 41% de los españoles creen que el colesterol alto lleva asociado algún síntoma. Nada más lejos de la realidad, se trata de una enfermedad silenciosa que sólo puede ser detectada por medio de controles analíticos periódicos. José Luis Llisterri, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, explicó que en “España las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad y se estima que la hipercolesterolemia causa una quinta parte de los episodios coronarios en nuestro territorio”, pero…

¿Qué es el colesterol?

El colesterol es una molécula grasa, imprescindible para el buen funcionamiento del organismo. Su síntesis se realiza a nivel endógeno (en el cuerpo) por medio del hígado (aprox 75%) o se obtiene a través de la dieta (nivel exógeno), en un porcentaje inferior. El colesterol viaja por el cuerpo a través de la sangre pero, al ser una sustancia insoluble en agua, requiere de la ayuda de otras sustancias (lipoproteínas), que actúan como vehículo. Estas son, entre otras, las LDL (lipoproteínas de baja densidad) o colesterol malo, que transportan el colesterol desde el hígado hacia otros tejidos que lo necesitan, y HDL (lipoproteínas de alta densidad) o colesterol bueno, que se encargan de llevar el colesterol desde los tejidos al hígado, para ser eliminado. El colesterol, en condiciones adecuadas, no resulta perjudicial para la salud, sino que ejerce funciones de vital importancia para nuestro organismo, tales como:

  • Formar parte de las estructura de las membranas de las células corporales, junto con otras moléculas, permitiendo el paso o no de sustancias en el interior de las mismas y participando en otras funciones celulares.

  • Sintetizar hormonas como el cortisol y la aldosterona, que participan en la regulación del estrés y el equilibrio hídrico.

  • Es promotor de la fertilidad y el correcto funcionamiento de los órganos sexuales, por ser el precursor de hormonas sexuales como los estrógenos y la testosterona.

  • Actúa a nivel intestinal formando parte de las sales biliares, imprescindibles para una adecuada digestión de las grasas procedentes de la dieta.

  • Es precursor de la vitamina D, involucrada en la salud cardiovascular y en el metabolismo del calcio.

Pero, aún siendo imprescindible para nosotros, un exceso del mismo (hipercolesterolemia) puede dar lugar a enfermedades asociadas al sistema cardiovascular (embolias, infartos, anginas de pecho, arteriosclerosis, etc) ya que, es considerado uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. Por ello, se recomienda que, el nivel de colesterol total en sangre (suma del colesterol LDL y HDL) esté por debajo de los 200mg/dl, evitando  su acumulación en el interior de las arterias, que daría lugar a la temida placa de ateroma. La placa de ateroma, provoca que las paredes de las arterias sean más rígidas, dificultando el paso de la sangre a través de ellas, que se traduce en un aumento de la tensión arterial. Si la placa crece, puede obstruir completamente el vaso sanguíneo causando muerte celular (necrosis), porque los tejidos dejan de recibir sangre. Otro peligro, es la formación de trombos (trozos libres de placa de ateroma), que circulan libremente por la sangre pudiendo obstruir venas más finas y estrechas (accidente cerebro-vascular).

¿Cómo podemos controlarlo?

Si presentamos niveles de colesterol alto o queremos mantener unos niveles adecuados del mismo, es preciso actuar tanto a nivel de nuestros hábitos alimentarios como de nuestro estilo de vida. Existen una serie de pautas a seguir, que nos ayudarán a mantener nuestro colesterol a raya:

  • Ponerse en manos de un nutricionista. Cuando nuestros niveles de colesterol son altos, este especialista nos ayudará a analizar nuestros hábitos alimentarios, estilo de vida (hábitos tóxicos, si realiza actividad física regularmente, etc) y los antecedentes familiares de salud, para averiguar el origen dietético de dichos niveles de colesterol, mejorar nuestra dieta y controlar el peso.

  • Llevar una alimentación saludable y equilibrada, alta en alimentos ricos en fibra (frutas, verduras, cereales integrales, legumbres), que actúa disminuyendo la absorción intestinal de colesterol, ácidos grasos insaturados (pescado azul, frutos secos,aceite de oliva, etc),  porque proporcionan grasas saludables y su ingesta habitual aumentan el colesterol HDL (colesterol bueno) y antioxidantes, sobre todo vitamina C y E (frutas y verduras). Es importante, reducir las grasa saturadas procedentes de la carne grasa, embutidos, alimentos precocinados y bollería industrial, para evitar el aumento de colesterol en sangre.

  • Introducir alimentos aliados en la dieta. La Harvard Medical School, ha realizado una lista elaborada de aquellos alimentos eficaces para bajar el colesterol, entre los que se encuentran la avena, cebada y otros granos integrales, las legumbres, la berenjena, los frutos secos, los aceites vegetales (destacando el aceite de oliva), frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos, la soja, el pescado graso. En estos alimentos, encontramos sustancias tales como, fibra, fitoesteroles, lecitina, antioxidantes (vitamina E), que actúan secuestrando el colesterol de la dieta o compiten con él,  disminuyendo su absorción en el organismo.

  • Practicar actividad física de forma regular, el ejercicio físico practicado de forma regular, al menos 3 veces a la semana, aumenta las concentraciones de HDL colesterol (colesterol bueno)  en sangre, con los beneficios que ello conlleva.

  • Y por último, controlar el estrés. Asociado a hábitos de vida poco saludables (fumar, comer de forma inadecuada y vida sedentaria), el estrés pueden dar lugar a niveles altos de LDL colesterol (colesterol malo) y aumentar el riesgo a padecer enfermedades cardiovasculares.

Y recuerda, “El trabajo y el comer, su medida han de tener”.

Colesterol, Dieta, grasa, Nutrición, Salud

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR