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1454371_10201595980555168_801208247_nHoy queremos dedicar este post a los considerados “malos de la película”, los alimentos ricos en hidratos de carbono (HCO) . Son abandonados, dietéticamente hablando, por aquellas personas que siguen una dieta de adelgazamiento sin asesoramiento de un dietista-nutricionista, restringiendo su consumo o eliminándolos completamente de la dieta, por el mito de que “el pan engorda”. Pero hay que recordar que los hidratos de carbono son, el nutriente que necesitamos en mayor proporción (50-60% Aporte Energético Total), constituyendo la base de nuestra apreciada dieta mediterránea.

Existen distintas fuentes de hidratos de carbono según se hable de HCO simples, rápidos de digerir y absorber como el azúcar, miel, fruta fresca y desecada, caramelos, dulces y repostería, bebidas refrescantes azucaradas, etc. O de HCO complejos, formados por estructuras más complejas que tienen una digestión y absorción más lenta, como el arroz, pan, patatas, legumbres, cereales, etc. Cuando se quiere perder peso, es necesario alcanzar un balance energético negativo, es decir, que la ingesta de alimentos sea menor al gasto energético del organismo, y mantenerlo durante cierto tiempo. Para ello, se combina la realización de actividad física de forma regular con una dieta hipocalórica, equilibrada y variada. Sin olvidar que, es igual de importante la adherencia a la dieta para que la pérdida de peso sea efectiva. Es aquí,  donde los alimentos ricos en HCO realizan una función importante ya que, mejoran la palatabilidad de la misma, y favorecen la pérdida de peso.

  1. El bajo consumo de alimentos con HCO está asociado con el desarrollo y mantenimiento del sobrepeso y la obesidad. Y es que, la glucosa (principal nutriente de estos alimentos) realiza un papel importante para el mantenimiento de las funciones del organismo. Y cuando sus niveles bajan se produce un aumento del apetito y por lo tanto, una mayor ingesta de alimentos.

  2. Los alimentos ricos en HCO tienen un mayor efecto saciante. Este tipo de alimentos se caracterizan por ser más voluminosos y tener una menor densidad energética. Además son ricos en fibra, que contribuye al efecto saciante y absorción de otros nutrientes como las grasas.

  3. El consumo de alimentos ricos en HCO aumentan la termogénesis. Nuestro cuerpo cuando consume alimentos gasta energía (aproximadamente del 10-15% de la Ingesta Energética Total en dietas equilibradas) para realizar adecuadamente los procesos de digestión, absorción, distribución, excreción y almacenamiento de los nutrientes.

  4. El uso de hidratos de carbono (oxidación) de nuestro organismo se acerca mucho a su ingesta. Por tanto, queremos aclarar otro mito sobre estos nutrientes. Si bien es cierto que, la glucosa que no utiliza nuestro cuerpo la transforma en grasa (lipogénesis de novo), para ello es necesario ingestas muy altas de estos alimentos y aún así, se transformaría una cantidad muy pequeña porque es una reacción muy costosa.

Por lo tanto, siempre que se quiera perder peso, es importante contar con la supervisión de un profesional dietista-nutricionista que, además de pautar una dieta equilibrada que le permita bajar peso de forma correcta, también le impulsará a un cambio de hábitos para no volver a ganar el peso perdido, apareciendo el temido efecto “yo-yo”, tan común de las conocidas “dietas milagro” como las hiperproteicas, disociativas, monodietas, etc.

@ChusMata by Mi Dieta Me Mata

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