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“Que haya trabajo, pan, agua y sal para todos”  dijo Nelson Mandela.

Esto nos demuestra la importancia que le damos, en nuestra alimentación, a este condimento y es que, con tan sólo una pizca de sal, se puede mejorar las condiciones organolépticas de nuestros platos, haciéndolos más agradables. Pero no es oro todo lo que reluce,  hay estudios que demuestran que la sal, puede tener una alta capacidad adictiva, la cual podría llegar a explicar su alto consumo por gran parte de la población española.  Según la British Journal of Nutrition, los españoles consumimos, ni más ni menos que, 10g de sal al día, el doble de la recomendación máxima indicadas por la OMS aunque, en realidad, la ingesta recomendada de sodio en población adulta,según “Dietary Reference Intakes for Water, Potassium, Sodium, Chloride, and Sulfate”, es de 1,5g/día, que equivalen a 3,8g de sal (cloruro sódico) o una cucharilla de moka rasa.

 

Si bien es cierto que, para mantener nuestras funciones fisiológicas nuestro cuerpo necesita sodio, este consumo, debe ser regulado. Un consumo elevado de sodio, está directamente relacionado con la hipertensión, enfermedad que se le atribuye un 10% de las enfermedades coronarias de la población española. Además, hay estudios que indican, un posible aumento del riesgo de osteoporosis, en personas predispuestas, como consecuencia de una mayor eliminación de calcio por orina, causado por el exceso de sodio dietético.

 

Pero, detengámonos un momento a ver de dónde procede ese consumo excesivo de sal porque la mayoría de sal que solemos ingerir no procede del salero (15%) sino que, es sal oculta en alimentos procesados (75%). A pesar de que el Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha un plan para la reducción del consumo de sal, que podéis encontrar aquí, la realidad es muy distinta. Según un análisis realizado por la OCU, este año la presencia de sal en los alimentos procesados ha aumentado en un 6% desde 2010, la cosa se pone difícil.

 

Mientras esperamos que la industria alimentaria se ponga manos a la obra con la reducción de sal de sus productos procesados, queda en nuestras manos, reducir el consumo de este tipo de alimentos (embutidos, pre-cocinados, snacks, salsas, etc.), al mismo tiempo que aumentamos el consumo de alimentos naturales como frutas, verduras, hortalizas, legumbres, etc., y reducimos el consumo de sal de mesa. En este punto, es donde os queremos proponer una receta muy gráfica, para hacer que vuestra sal de mesa sea más sabrosa, y por tanto, podáis añadir menos sal para condimentar vuestros platos.

Otro tipo de sal

Sal de hierbas

Bibliografía 

– Institute of Medicine. Food and Nutrition Borad. Dietary Reference Intakes for Water, Potassium, Sodium, Chloride and Sulfate. Washington: The National Academies Press; 2005.

– Organización Mundial de la Salud. Directrices: Ingestas de sodio en adultos y niños, Resumen. 2013

– Ministerio de Sanidad. Estrategia Naos: Plan de reducción del consumo de sal. Jornadas de debate. 2009

– Ministerio de Economía y Competitividad. Monografías: La Alimentación y el consumidor. Miguel Ángel Royo Bordana, Madrid; 2013

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