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Los colores de Chile

Foto de Lucia Brotons

Esta semana retomamos nuestras aventuras gastronómicas por el mundo y decidimos saltar el charco para plantarnos en Chile o, como dirían los aimaras, “donde termina la tierra”. Esta vez hablaremos a titulo personal y os contaremos algunos de los exquisitos platos que pudimos probar de la típica gastronomía chilena, caracterizada por tener múltiples influencias, pero con un claro inicio procedente de la fusión entre la alimentación de los pueblos indígenas y de los conquistadores españoles.

En Pucón, ciudad situada a los pies del nevado, imponente y activo volcán Villarrica (2847m) en la región de Araucanía, saboreamos las tradicionales empanadas chilenas. Estas empanadas fueron introducidas por los conquistadores españoles y los chilenos han sabido darle su toque personal, siendo la empanada de pino una de las más clásica. Elaborada con carne de vacuno triturada, cebolla, huevo, ají y pasas, las originales eran horneadas aunque en la actualidad también se pueden encontrar fritas. Con el paso de los años, el relleno de “pino” clásico ha dado paso a nuevos sabores y hoy en día, también podemos encontrar empanadas de queso, marisco, queso y champiñones, espinacas y un sin fin de nuevas mezclas.

Empanadillas chilenas

Durante nuestra estancia allí, coincidimos con las fiestas patrias chilenas o el dieciocho, ya que se celebra los días 18 y 19 de septiembre, y conmemora la independencia del pueblo chileno de la corona española. De norte a sur del país, las ciudades lucen su bandera chilena (el izamiento de la bandera chilena es obligatorio en todos los recintos público y privados) y aparecen las fondas o ramadas, lugares de entretenimiento donde se mezclan música, bailes tradicionales (cueca) y, por supuesto, platos de la cocina tradicional chilena (asado, empanadas, alfajor chileno, mote con huesillos, etc.). Fue en una de esas fondas donde pudimos disfrutar de una de las bebidas más famosas en Santiago, con un nombre muy adecuado por la zona en la que nos encontramos y por los efectos que produce al día siguiente ☺, el “terremoto”. Se trata de un cocktail hecho a base de helado de piña (o ananá, como se conoce en Chile), vino blanco, granadina o fernet y una bebida alcohólica amarga traída desde Italia a Argentina. Es una bebida con un sabor muy agradable que entra muy fácil, tan fácil que no os recomendamos beberos más de dos, sobre todo si al día siguiente cogéis un avión … sus efectos son devastadores! Esta bebida, también tiene la versión litrona conocida como “cataclismo” o el modo chupito, llamado “réplica”.

Terremoto

No podíamos dejar este país sin probar uno de sus tradicionales asados. En Chile, cualquier excusa es buena para organizar un asado, en nuestro caso, los áridos salares del desierto de Atacama fueron el lugar elegido. Un asado a la chilena suele estar compuesto de, carne de vacuno (lomo vetado, lomo liso, entraña, etc.), longanizas que son la versión chilena del chorizo y suelen presentarse entre panes, comúnmente conocido como “choripán”, y como acompañante imprescindible el “pebre rojo”, salsa de adobo hecha a partir de cebolla cortada a cuadritos, tomates maduros troceados, ají verde, sal y aceite de oliva.

Alfanjores

Y … Dulce colofón al post: los alfajores! Se trata de un pequeño dulce de procedencia árabe que los conquistadores trajeron a Chile aunque, actualmente, el alfajor de origen árabe apenas se parece al chileno. En el caso de Chile, se elaboran a partir de dos hojarascas o galletas unidas por manjar o dulce de leche y recubiertas de chocolate negro, con leche, blanco, coco, etc… especial!

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